miércoles, 22 de enero de 2014

Die Zauberflöte - La Flauta Mágica


 
Cuando Mozart estrenó La Flauta Mágica tenía treinta y cinco años y sólo le quedaban dos meses de vida. El empresario teatral Emanuel Schikaneder pasaba graves apuros económicos y el compositor, amigo suyo desde los años de juventud y en su misma situación financiera, resolvió escribir para él una obra que podría dar algún dinero.

Pero aquello que quizás, y digo simplemente quizás, fue el objetivo principal en su momento fue poco a poco… o tal vez desde la idea misma convirtiéndose en una obra que terminada se disfruta dotada de una elevada significación simbólica. El elemento mítico y maravilloso adquirió en La Flauta Mágica un gran relieve. Mozart diseña el mundo de La Flauta Mágica representando dos cuerpos celestes, el Sol y la Luna, los que gobiernan una realidad basada en cuatro elementos: fuego, agua, tierra y aire. El proceso vivido por sus personajes principales es el de la lucha entre el bien y el mal, la iniciación, la búsqueda de la sabiduría y la luz interior. Para ello deberán pasar algunas pruebas que les permitirán la introspección y el autoconocimiento.

Fue estrenada el 30 de setiembre de 1791 bajo la dirección del propio Mozart. La Flauta Mágica sigue siendo importante dentro del repertorio operístico estándar y aparece como la número uno en la lista de las óperas más representadas en todo el mundo.

De acuerdo con los críticos del mundo, el estatus como obra maestra de ésta ópera es incuestionable y ciertamente único dentro del más reducido ámbito de la pequeña ópera para teatro, donde no tiene comparación posible. 
 
Comparto algunas fotos del escenario de la puesta en escena en Berlín el 28 de Diciembre.